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lunes, 18 de septiembre de 2017

LA IMPORTANCIA DE LA PSICOMOTRICIDAD

Es importante fomentar y potenciar un ambiente rico en situaciones de ejercicio físico y comunicación corporal. El desarrollo psicomotor es fundamental ya que va a generar en los niños competencias, capacidades y potencialidades a través del movimiento, de la acción, de la interacción con el medio y de la relación con los demás.

A través de la psicomotricidad los niños adquieren el conocimiento del esquema corporal, el dominio del equilibrio, la coordinación global y segmentaria, el control de la inhibición voluntaria y de la respiración, la orientación en el espacio y en el tiempo, la definición de la lateralidad...

Además de los profesores, los padres desde casa pueden contribuir a que suhijo vaya adquiriendo una imagen ajustada de si mismo y desarrolle una buena autoestima realizando actividades sencillas, amenas y divertidas, que van a favorecer el correcto desarrollo de la coordinación visomanual, la orientación espaciotemporal, la coordinación general, la dominancia lateral, etc.




PEQUEÑOS EJERCICIOS Y ACTIVIDADES

Movimientos

- Gatear libremente sin chocar con los obstáculos de la habitación.

- Mover la cabeza hacia arriba, hacia abajo, hacia un lado y hacia el otro.

- Realizar movimientos con los brazos.

- Caminar a diferentes velocidades.

- Andar sin salirse de un determinado circuito.

- Correr libremente.

- Correr de una pared a otra.

- Mover las piernas libremente tumbados en el suelo.

- Saltar sin moverse del sitio.

- Dar saltos pequeñitos y saltos más grandes.

- Saltar desde un escalón no muy alto.

- Andar sobre una línea.

- Mover el tronco hacia delante, hacia atrás, a la izquierda y a la derecha.

- Intentar que se mantengan sobre una pierna.

- Agacharse y levantarse.

- Dar pasos largos y exagerados.

- Colocar varios obstáculos y andar sorteándolos.


Ejercicios y movimientos con las manos

- Mover solo las manos con los brazos pegados al cuerpo.

- Abrir y cerrar las  manos.

- Cerrar las manos apretando con fuerza.

- Realizar movimientos de rotación con las muñecas.

- Coger objetos pequeños con dos dedos.

- Encajar piezas.

- Ensartar macarrones en un hilo.

- Mover todos los dedos.

- Con el dedo índice, tocar las partes del cuerpo que se le indiquen.

- Frotar el dedo pulgar con los otros cuatro.

- Teclear encima de una mesa como si tocara el piano.

- Arrugar papeles cada vez más pequeños.

- Desenvolver caramelos.

- Juntar y separar los dedos.

- Estirar el papel arrugado.

- Sacar bolas u objetos muy pequeños de un envase e introducirlos de uno en uno.

- Amasar bolitas de plastilina.

- Arrancar trocitos pequeños de un papel.


Otras actividades y juegos

- Jugar y desplazarse como diferentes animales.

- Colocar un cesto o caja e intentar encestar una pelota.

- Golpear un globo con la mano intentando que no se caiga al suelo.

- Jugar a ser "enanos" y "gigantes".

- Nombrar un elemento del entorno e ir corriendo a tocarlo.

- Rodar una pelota por el suelo.

- Conducir una pelota pequeña con un palo por un circuito establecido.

- Lanzar una pelota al aire o botarla y recogerla.

- Enseñarle juegos tradicionales: el escondite, la gallinita ciega, el corro de la patata...

- Bailar con él a diferentes ritmos.

- Garabatear, colorear, dibujar.

- Representar diferentes acciones: lavarse la cara, las manos, los dientes, ponerse la ropa, beber...

-  Señalar y nombrar diferentes partes del cuerpo.


Cualquier actividad que se realice será beneficiosa: montar en bici, pasear, jugar en el parque, subir y bajar escaleras... De esta forma se contribuirá a que el niño adquiera las competencias y habilidades necesarias y fundamentales para aprendizajes posteriores, tan importantes como la lectura y la escritura.


domingo, 17 de septiembre de 2017

jueves, 14 de septiembre de 2017

martes, 12 de septiembre de 2017

LOS PRIMEROS DÍAS EN LA ESCUELA INFANTIL

Es la primera vez que se enfrenta a un lugar desconocido y lleno de extraños. Está angustiado y sus padres también. En un solo día pasará del confortable hogar que conoce a la perfección, a un mundo totalmente nuevo. En vuestras manos está ayudarle a adaptarse a la nueva situación. Tarde o temprano tenía que llegar así que, ante todo, mucha calma.

* Vuestro hijo ha crecido en un lugar concreto y con unas personas que conoce a la perfección. La escuela es todo lo contrario. Es un lugar desconocido y lleno de extraños. Podría decirse que para vuestro hijo es un cambio radical: ha pasado de la seguridad del hogar a la inseguridad que le provoca aquel lugar desconocido. Y, por si fuera poco, debe quedarse allí mientras vosotros os marchais. Él no puede explicar como se siente con palabras. Sin embargo, nos da pistas a través del día a día (comer, dormir...).

* Vuestro comportamiento será decisivo. Los padres suelen estar hechos un flan ante el primer día de escuela. Al sentimiento de culpa que suelen albergar, en especial las madres, por dejarlos allí, hay que sumar una ristra de miedos y temores a cómo reaccionará y la arraigada idea de que nadie se ocupará tan bien del pequeño como sus progenitores. De hecho, es muy frecuente ver lágrimas –adultas– en la entrada de las escuelas infantiles los primeros días. 
El primer día, debéis procurar no mostraros angustiados. Tenéis que despediros con naturalidad, sin hacer caso de los posibles lloros. Los días siguientes, debéis mostrar la misma actitud tranquila del primer día, manteniendo una estrecha relación con la maestra, que os informará sobre los avances y dificultades del niño. Recordad que vuestro hijo es un gran observador, y si os ve mal, u os vais con pena, le estáis trasmitiendo vuestro miedo y éste será más persistente, así que delegad la tarea de llevarlo los primeros días en el miembro de la pareja que esté menos angustiado.


* Llegado el gran día nada de prisas mañaneras, conviene hacerlo todo, vestirse, desayunar, ir a la escuela, con calma, para no añadir a la situación conflictos innecesarios. Lo mejor: dejarlo todo preparado la noche anterior.

Y una vez allí, no os marchéis a hurtadillas, despedíos siempre de él, que sepa que os marcháis, porque si no puede asustarse y sentirse abandonado, aunque sin alargar tampoco demasiado el momento. Dadle un beso y un abrazo con una gran sonrisa, decidle cuándo volveréis y deseadle un buen día y, aunque llore y se enfade salid de la clase. Probablemente se le pasará el llanto muy rápido y enseguida empezará a jugar con los otros niños. Ni se os ocurra quedaros con él tratando de consolarle o volver a los cinco minutos a ver si le ha pasado el berrinche.

* Por mucho que retrasemos el inicio de la escolarización, no vamos a evitar que el niño pase por este momento. El adaptarse a otros lugares y otras personas es algo que, como seres humanos, tendremos que hacer durante toda nuestra vida y siempre tendrá que haber una primera vez, aunque ésta sea la más dura.

* Como padres y madres, tenéis un papel muy importante en la adaptación de vuestro hijo. Debéis intentar no sentiros culpables por dejar a vuestro hijo en la escuela y pensar positivamente, sin angustia. Sólo así le ayudaréis a sentirse cada vez  más seguro.



sábado, 9 de septiembre de 2017