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miércoles, 2 de diciembre de 2020

CÓMO ELEGIR EL JUGUETE ADECUADO

 Las capacidades intelectuales, psíquicas, emocionales y motoras del niño se desarrollan de forma más eficaz a través del juego y de los instrumentos necesarios para ponerlo en práctica, es decir, los juguetes.

Antes de decidirnos por un juguete para nuestros hijo tenemos que tener presente que el juguete no es sino el instrumento para llevar a cabo la realización de un juego determinado, es decir, el juego es la razón de los juguetes. Estos son auxiliares en los que se apoya el niño para ampliar su actividad lúdica pero no son indispensables para jugar pues con su imaginación pueden lograr un mundo de fantasía sin necesidad de otro apoyo. Hay veces en que un bote de plástico puede convertirse en un barco, una caja de cartón en un coche, etc...

Los niños se encuentran atraídos por los juguetes y se divierten con ellos, aquí es donde radica la eficacia del juguete para estimular el aprendizaje y el desarrollo infantil. Por este motivo debemos elegir juguetes que estén cercanos al mundo inmediato de los niños y a su forma de imaginación. En definitiva, la actividad que proponga el juego debe ser atractiva y lúdica para ellos, ya que juegan para divertirse y no para aprender.

A la hora de comprar un juguete hay que tener en cuenta los gustos y preferencias de los pequeños, así como su momento evolutivo. Para conseguir una buena adecuación del juguete a la edad y características del niño es necesario conocerle bien. Por ello, es imprescindible que los padres dediquen tiempo a jugar con sus hijos.

Es conveniente regalar juguetes que desarrollen aspectos concretos de la personalidad del niño, pero también algunos que complementen sus tendencias más acusadas y se adapten claramente a la psicología particular de cada uno de ellos.

Dependiendo de la edad del niño y del juguete empleado para  un determinado tipo de juego se estimulará uno o varios de los siguientes tipos de desarrollo.

    Desarrollo sensorial: Lleva al niño al conocimiento de su entorno a través de los sentidos (tacto, vista, oído, olfato y gusto). 

Precisa de juegos de estimulación sensorial (colores vivos, musicales, texturas...).




    Desarrollo motor: Presenta dos aspectos: 

Motricidad gruesa, desarrollo de todos los músculos del cuerpo y su coordinación (gateo, caminar, saltar, correr...). 

Motricidad fina, desarrollo de los movimientos finos, coordinados y precisión manual (coordinación ojo-mano y habilidades varias). Precisan de juegos de encajar, construir, dibujar...

    Desarrollo del conocimiento: Aquí se incluyen distintas formas: atención y memoria, juegos de mesa y construcción, creatividad e inventiva, dibujos, construcciones... 

Posición vertical, triciclos, juegos de arrastre. 

Sentido musical, juegos sonoros, musicales.

    Desarrollo social: Juegos colectivos con aceptación de normas y estrategias sociales.




Hasta los tres años la evolución del niño y de sus juegos está marcada por factores básicamente sensoriales. Durante los primeros meses de vida solo es capaz de seguir objetos con su mirada. El color adquiere un papel decisivo. Luego comienza a entusiasmarse con sonidos, a descubrir el placer de tocar y de morder para dar paso progresivo a la conquista del equilibrio y de los juegos sensoriomotrices. Durante estos tres primeros años de vida se producen cambios acelerados en su desarrollo que hay que hay que seguir de cerca para no caer en el desfase entre el juguete y la capacidad que el niño tiene de divertirse con él.

Entre los tres y los seis años de edad se despierta el interés del niño por los juguetes que estimulan la destreza, que fomentan la actividad o que favorecen el espíritu creador, permitiéndole hacer cosas. Todo juguete que favorezca el desarrollo físico e intelectual y las relaciones con los demás son apropiados para esta etapa.

Cuando se elige un juguete adecuado a la edad del niño se facilita su uso correcto, con lo que ello comporta de seguridad física. Las indicaciones, las instrucciones, etc., deben figurar en español o en una lengua co-oficial.

La mejor garantía de seguridad es que el juguete esté fabricado en algún país de la Unión Europea o de marca suficientemente conocida ya que, por desgracia, algunos juguetes importados utilizan la marca CE a pesar de que no cumplen la normativa vigente de seguridad.

Al comprar un juguete hay que atender a su diseño, forma y color, ya que todo ello favorece la motivación del niño. Ante  una opción de compra de un juguete, los adultos deben saber que los más apreciados por los pequeños son  aquellos que les sirven para jugar con otros niños. Siempre sin olvidar que los padres y madres son las piezas más importante en el juego de los niños pues los juguetes no son un sustituto de las relaciones paterno filiales, sino un medio o complemento para establecer estas relaciones.

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